Ministra Cosse abogó por preparar a Uruguay para un mundo de inteligencia artificial
- Lic. Pablo Hernández
- 18 jul 2018
- 2 min de lectura
“Deberemos poner a tono a la educación, a la producción y a la democracia en pos de preparar a Uruguay para temas difíciles, como la inteligencia artificial, y descubrir la maravillosa utopía de estar a la altura de los sueños de un valiente”, como lo fue José Artigas, dijo la ministra Carolina Cosse, al enfatizar que la Constitución de 1830 plasmó algunas de las ideas artiguistas de las Instrucciones del año XIII.
Ante la presencia del presidente de la República, Tabaré Vázquez, y de la vicepresidenta Lucía Topolansky, la ministra Cosse señaló que fue una larga empresa para Uruguay constituirse como nación y que la Jura de la Constitución de 1830 fue un acto fundacional con un claro precedente en las Instrucciones del año XIII, en las que se plasmaron por primera vez las ideas de independencia, república, democracia liberal y federación.
Uruguay está en condiciones para participar de los avances tecnológicos
Uruguay tiene hoy un estado de derecho consolidado, un crecimiento económico sostenido y, para que la democracia se siga afirmando, es necesaria mucha reflexión, participación y acciones coordinadas. En este marco, agregó que en el mundo hay una revolución productiva sin precedentes a través de Internet y que Uruguay está en inmejorables condiciones para participar de estos avances.
Destacó que Internet es parte de la nueva economía así como la inteligencia artificial. “No hay ninguna actividad que no tenga algo que ver con Internet, no habrá ninguna en muy poco tiempo que no esté ligada a algún proceso de inteligencia artificial”.
Las máquinas empiezan a hacer cosas que antes solo los humanos podían hacer, como traducir lo que logran determinados parámetros, eso pasa a ser tecnología, señaló a modo de ejemplo. “La era de la inteligencia artificial impone enormes desafíos que implican transformar los riesgos en oportunidades y hacer que estos estén lo más ampliamente distribuidos en la mayor población posible para que sea una herramienta igualadora”.
Agregó que la inteligencia artificial también impone profunda reflexión y revisión sobre la robustez y resiliencia del marco normativo, porque cambian los productos, las formas de vestir, de comercializar, los empleos, la estructura del trabajo y la organización. También hay impactos en la cyberseguridad, en la salud, en los diagnósticos precoces, en la identificación de patologías por imágenes, lo que tensa los principios éticos.
Destacó que solo el marco humano y ético puede poner énfasis en las condiciones en que se deba cumplir esa tecnología. “La influencia de los dispositivos habilitados por la inteligencia artificial será tan poderosa, que no la percibiremos porque será como la electricidad, Internet o la tecnología de uso general, pero con una interacción con los humanos como nunca la hemos visto antes”, abundó.
“Deberemos poner a tono a la educación, la producción y también a nuestra democracia, no preparando a la inteligencia artificial para el futuro de Uruguay sino preparándolo para encarar temas difíciles y descubrir la maravillosa utopía de estar a la altura de los sueños de un valiente”, como lo fue Artigas.




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